Listo Calisto por sus propias editoras

Este mes dimos lugar a una nueva sinergia en el marco de Editoriales Amigas, la sección que iniciamos en junio con Hexágono Editoras. Esta vez, y durante todo agosto, nos aliamos con Listocalisto, un sello independiente dedicado exclusivamente a la publicación de libros ilustrados, con identidad muy rosarina. 

Como muchas historias de origen de proyectos autogestivos, Listocalisto nació de un encuentro no tan fortuito. Ligia Rossi, Angie Strappa y Silvina Maroni se conocieron en un taller intensivo de libro-álbum (nombre formal de lo que generalmente denominamos como libro ilustrado) facilitado por Mónica Weiss en 2015, a partir de una propuesta municipal de capacitaciones y charlas sobre ilustración llamada La imaginación en su tinta.

Aunque son variados los recorridos personales de cada una para llegar hasta esa coordenada espacio-temporal específica que las cruzó, las unían algunos puntos clave: el vínculo personal con la ilustración y la fascinación por el libro álbum. Ligia y Angie habían coincidido también veinte años atrás en la carrera de Bellas Artes, que la segunda terminó y la primera dejó prontamente para pasarse a Psicología. Silvina, tras un tiempo viviendo lejos de la ciudad, se anotó al taller para retomar su ilustración pero motivada más que nada por indagar en el “costado de la materialidad y la manufactura”, propiciado por su cercanía con la encuadernación.

“El encuentro fue a partir de la ilustración. Ese es el eje de partida y todo lo que cimienta Listocalisto. No sólo ese primer encuentro en el taller, sino que después de eso seguimos armando encuentros para generar motivación para seguir dibujando. Nació entonces desde el hacer”, afirma Angie.

Ese hacer inicial parece nunca haberse frenado del todo. Al año siguiente del cruce inaugural, las amigas editoras se presentaron a una convocatoria pública de fomento para empezar a darle forma a Listocalisto. Crearon una serie editorial ad hoc, que unía sus propias creaciones: los tres primeros libros publicados fueron escritos e ilustrados por ellas mismas. “Nunca fue el objetivo en sí mismo publicar nuestros propios proyectos. Aparecieron en primer plano en ese momento porque era lo que teníamos a mano. A partir de que mostramos eso que podíamos hacer, conseguimos gente amiga que confió en nosotras para publicar sus proyectos”, aclara Silvina.

Desde entonces, formaron un catálogo sólido compuesto por 24 libros en seis colecciones. Son una de las dos editoriales rosarinas dedicadas a este género particular, que además se enfrenta a un prejuicio: la suposición generalizada de que los libros ilustrados son exclusivamente para las infancias. Si bien gran parte de sus publicaciones sí apuntan con toda convicción a este público, en pleno 2020 (cuando la pandemia hacía difícil pensar en novedades) estrenaron la colección de Narrativa para adultxs, con El nombre del diablo, de Claudio López, ilustrado por Romina Carrara.


Las más rosarinas

A las Listocalisto, el trabajo colaborativo se le nota en las palabras. En el Zoom que nos permite la charla, todo relato se arma de forma coral, incluso a pesar de las interferencias tecnológicas. Al momento de elaborar sobre la identidad de la editorial, cada una construye a partir de la otra y aporta una nueva clave.

Ante todo, Listocalisto es rosarina, muy rosarina. “Desde un principio pensamos en una editorial local. Si bien ahora ya tenemos autores de otros lugares, la mayor parte de nuestro catálogo es de autores de acá o de la zona. Eso era algo que nos importaba porque hay mucho talento”, afirma Ligia, que además es autora e ilustradora de Rosario, un itinerario ilustrado. Rápidamente, Angie apunta con elogios: “A Ligia la definieron la otra vez como la ilustradora más rosarina que se puede encontrar. Me encantó esa definición porque es real. Es como que le encuentra al lado B de lo que es ser rosarino y cuando lo ves, te sentís identificada”.

La convicción de apuntar al talento local y de generar un espacio de oportunidades para lxs artistas y autores rosarines, surgió también de la propia experiencia. Antes de armar Listocalisto, Ligia había mandado su primer cuento ilustrado a varias editoriales de libro álbum, encontrándose con una particularidad: todas eras de Buenos Aires. Crear primordialmente hacia adentro, entonces, se volvió un pilar de la editorial, a veces sostenido con “un poco de rebeldía”. 

“En un momento quedamos elegidas para un premio y un jurado nos cuestionó por qué queríamos tanto hacer una editorial local cuando en Buenos Aires hay tantas otras editoriales que se dedican al libro álbum. Creo que eso nos dio más ganas de seguir con la iniciativa de mostrar el talento de acá, que es un montón”, recuerda Ligia entre risas.

“Además, publicar en una editorial de Buenos Aires quizás le resulta más sencillo a un porteño porque no sé, conoce al editor o es parte de un círculo que te permite acercarte. A nosotras, para acceder a eso desde Rosario, nos implica tener que demostrar que lo que presentamos vale algo. Ese trámite como que lo salteamos desde la editorial”, aporta por su parte Silvina.

“A nosotras, si nos gusta, lo publicamos o tratamos de encontrar la vía para que se publique. Si realmente nos fascina, si disfrutamos leerlo, si nos permite a partir de eso pensar algo interesante. Si no nos dispara nada, si nos deja igual que antes de leerlo, no tiene curso. Me parece que esta resonancia que se encuentra en nuestra editorial de gente que publica, piensa, ilustra o escribe desde Rosario, tiene que ver con eso. Nosotras lo que hacemos es amplificarlas”, elabora, delineando los criterios para construir catálogo.

Otra característica de la editorial es publicar primeros libros, aunque no exclusivamente. “También nos jugamos con eso. Es un esfuerzo más publicar un catálogo de autores inéditos, dar a conocer a esos autores pero es un trabajo que nos encanta hacer”, afirma Ligia.

“Es un riesgo porque tenés que armar todo el circuito. Cómo hablar de ese libro, cómo mostrarlo, a quién ofrecérselo. Eso exige mucho laburo. Por otro lado también es fascinante porque, no quiero decir que creás algo de la nada, pero un poco sí, algo que no estaba allí de pronto cobra entidad y lo ponés a circular. Aparte sabés que es una tarea colectiva, porque empezando por la idea en la cabeza de un autor o autora o en la mano de un ilustrador o ilustradora, hasta todo lo que sucede después que es una cadena larga, es muy interesante el proceso. Y nada de eso hubiese existido si no hubiese una editorial que puso su mirada sobre eso”, cuenta Silvina.

Entonces, ante el famoso “riesgo” de dar oportunidades a autores e ilustradores noveles, las Listocalisto oponen más trabajo y convicción, y en esa ecuación, siempre ganan los libros.

“Ese es el concepto que está orbitando siempre en el fondo: la bibliodiversidad. Si vamos a seguir publicando lo mismo que se viene publicando, diciendo lo mismo que se viene diciendo, desde los mismos lugares, no hay lugar para mucha gente. No hay lugar para otros estilos de ilustraciones, otras palabras, otros discursos”, suma Silvina. “Para identificarse de otras formas, más allá de lo establecido y lo que sabés que funciona”, completa Ligia. 



Profesionalizar es la tarea

El tercer pilar fundamental de la identidad de Listocalisto es el objetivo concreto y omnipresente de profesionalizar la tarea editorial, y específicamente del libro álbum. Desde aquel primer taller que las encontró, que apuntaba a la profesionalización de la ilustración, hasta el trabajo diario afilado por la pandemia, las editoras no subestiman ningún eslabón de la cadena de creación.

“Eso quiere decir que si no sabés, estudiás. Y que si no, pedís ayuda a alguien que ya sea profesional en ese campo. Eso es un modus operandi que tenemos desde siempre”, subraya Silvina. De esta forma, se van conformando las alianzas estratégicas que también hacen y sostienen a Listocalisto: la imprenta amiga, la persona que maneja las redes, las abogadas que asesoran los contratos, y muchas más.

“Con respecto a esto, también quiero poner acento en el cuidado del artista y del autor. Nos hemos encontrado o hemos escuchado de casos donde el autor, por el solo hecho de publicar ya se lo considera retribuido, como si fuera algo honorífico, y se lo deja ahí. Nosotras siempre tratamos de que siempre sea muy correcto todo, con un contrato, y donde su laburo se vea super profesionalizado, reconocido económicamente”, apunta Angie. 

De la elaboración coral, se vislumbra constantemente una fe en lo colectivo. Desde las redes afectivas y familiares que bancan a diario, a les colegas y compañeres editores, las Listocalisto son inequívocas en la afirmación de que en soledad y aislamiento no se sostiene un proyecto de estas características.

“Nunca encaramos el mundo editorial, tal vez porque venimos de otros lugares, como una competencia. Por más que se dediquen a los libros ilustrados o hagan lo mismo que nosotras. Si no todo lo contrario, apostamos a unir fuerzas para que haya más propuestas y más lectores. Qué mejor que compartir un espacio con las personas que aman hacer lo mismo que nosotras. Cuantos más seamos y cuanto más difundamos la lectura, más gente va a haber que acuda a una feria a comprar un libro local. Y eso es un laburo en conjunto”, asegura Ligia.


“Siempre tuvimos la filosofía de que si a una editorial amiga le va bien, a todos nos va bien. Entonces esa pequeña comunidad, esas redes que creamos con las ferias, ese poder etiquetarnos, ayudarnos, darnos manija entre nosotras, también nos ayuda a poder posicionarnos de manera diferente. Y sobre todo en este año que fue complejo para todxs”.

“Todavía estamos en los albores del proyecto, seguimos ajustando cosas. Tenemos 25, 26 títulos publicados y si bien es una cifra, también es un momento en que los proyectos o se continúan o se caen. Y tenemos un horizonte de continuidad. De hecho, todo el tiempo estamos haciendo acciones para crecer: desde tener un posnet para las ferias hasta capacitarnos en cuestiones específicas de lo editorial y no tan específicas como las redes. Esa cuestión es constante en nuestro equipo”, suma Angie.


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Pandemia, durante y después

Al igual que para el resto de la humanidad, la pandemia supuso un momento de frenar y recalcular para Listocalisto. A pesar de las dificultades de sostener cualquier proyecto independiente en una época de crisis generalizada, las tres afirman unánimes que para ellas fue un tiempo provechoso en muchos sentidos.

“Si bien bajó el consumo en general, los negocios cerraron y estuvo todo muy difícil, el hecho de estar adentro hizo que mucha gente empezara a leer más. Y sobre todo para los niños, que al no tener actividades, no poder salir, los padres no querían que estén todo el día enchufados a un televisor o un juego, y empezaron a consumir libros. También hubo una ayuda importante de la Municipalidad que puso un delivery gratuito para las editoriales locales y eso nos ayudó un montón en las redes”, recapitula Ligia.

Las redes sociales y la web de la editorial, de pronto cobraron protagonismo. Ante la falta de otros espacios con los que tender lazos con la comunidad lectora, el trabajo y los vínculos se reenfocaron ahí. “Interactuábamos más con el público, y las empezamos a pensar diferente. Ahora estamos sosteniendo eso o tratamos. Es más, ahora Silvina va a empezar con un podcast de la editorial. Nos hizo repensar el vínculo con nuestras redes y eso fue por la pandemia”, suma Ligia.

“Por la fase misma de nuestro proceso, estábamos en un momento de crecimiento. Entonces cuando nos alcanzó la pandemia, o seguíamos creciendo o se iba todo al muere. No había posibilidad de ir a ferias o a escuelas, que era un poco nuestro plan para 2020, hacer circuitos por escuelas, viajar. Entonces ahí tuvimos que replantear todo eso y la verdad que nos vino de diez. A nivel interno porque nos pudimos organizar en torno a todo esto, que no es sencillo, y a nivel externo porque empezamos a tener una presencia que no teníamos antes. También aprendimos bastantes cosas y nos queda un universo para aprender”, reflexiona por su parte Silvina. 

“Y lo que nos pasó en este año y medio de pandemia, avanzamos en que cada una va definiendo más su perfil, asumiendo roles, porque es imposible que todas hagamos todo como al principio cuando eran parcelas más pequeñas. Ahora son grandes áreas que tenemos que ir manejando. A nivel interno, crecimos un montón en ese sentido. Y fuimos encontrando dinámicas que hacen que el trabajo sea posible de sostener, porque claro que además tenemos otros trabajos”, concluye Ligia.

“Nunca encaramos el mundo editorial, tal vez porque venimos de otros lugares, como una competencia. Por más que se dediquen a los libros ilustrados o hagan lo mismo que nosotras. Si no todo lo contrario, apostamos a unir fuerzas para que haya más propuestas y más lectores. Qué mejor que compartir un espacio con las personas que aman hacer lo mismo que nosotras. Cuantos más seamos y cuanto más difundamos la lectura, más gente va a haber que acuda a una feria a comprar un libro local. Y eso es un laburo en conjunto”, asegura Ligia.


Horizonte de continuidad

Como desde el comienzo, las Listocalisto siguen haciendo. Si el 2020 con todas sus complejidades y extrañezas no pudo pararlas, el 2021 mucho menos. Para el mes de agosto, tienen planeadas dos presentaciones presenciales que ya tuvieron versión online: Llueve todavía, un libro de poesías de Beatriz Actis, ilustrado por Lucía Seisas, y Te traje tulipanes, un libro de tautogramas de Susana Rinesi, ilustrado por la propia Silvina.

Además, en el mismo mes el Centro Cultural Parque España alojará una muestra fotográfica de Los huérfanos del Poopó: cuentos de un lago desaparecido, un libro con fotografías y textos de Émilien Buffard, e ilustraciones de Angie.

Este último se entrelaza fuertemente con una realidad que afecta a Rosario y que motiva la reposición de la muestra: la bajante histórica del Paraná. “El libro trata de un lago en Bolivia que se secó. Era el segundo más grande de Bolivia después del Titicaca y se secó, y el libro trata de eso y lo que pasó con las comunidades de generaciones y generaciones que vivían del Popó. Y eso dialoga muy bien con lo que estamos viendo, con el brazo del Paraná Viejo seco. La muestra viene acompañada de una agrupación ecologista, Ojo Verde. Y justo en el Parque España, bien pegado al río. También se vuelve a exhibir esta muestra en este contexto. Eso es re importante y estamos re contentas”, cuenta Ligia.

También habrá dos segundas ediciones, y “varios proyectos, algunas ya casi cocinándose en el hornito de la imprenta”, en palabras de Angie.

Todo lo que se viene y lo que se proyecta indica momentos de mucho trabajo y un poco de desborde. Sin embargo, las Listocalisto, en tríada complementaria, se muestran dispuestas a seguir poniendo, literal y literariamente, manos a la obra.

More Pardo

Nació en Rosario en 1993. Es Licenciada en Comunicación Social (UNR). Como periodista, escribió sobre feminismos y disidencias para los portales LatFem, Manifiesta, La Tetera y Rapto. Es una de las guionistas y creadoras de la serie web Quién Pudiera,  y autora de la novela "Ya no pienso en el invierno". Actualmente, es estudiante en la ciudad de Granada, España. Desde 2020, colabora con Arde Libros.

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